Por el Ing. Gustavo Pesci
¿Nos interesa desarrollar tecnología en Argentina?
La primera cuestión que deberíamos responder es si nos interesa desarrollar tecnología en Argentina. Parece una pregunta obvia, pero no está de más formularla. ¿Podríamos acaso responder a esta pregunta en forma negativa? Claro, supongamos que el Estado tuviera como único objetivo estratégico que todos los habitantes del país tuvieran acceso a la TV Digital libre y gratuita con 4 veces más canales de los que reciben actualmente: bastaría con eliminar los impuestos de importación de los setopboxes y subvencionar su compra por parte del público en general. Objetivo cumplido, pero de desarrollo tecnológico, ni hablar.
¿Qué significa desarrollar tecnología en forma sustentable?
Para que el desarrollo tecnológico sea sustentable, hace falta crear una sinergia entre el Estado, las empresas y las universidades. Si se pretendiera encarar el desarrollo como un proyecto meramente teórico, dependería de los fondos públicos o de las universidades, agotándose en sí mismo cuando se terminara ese apoyo, y no generaría valor. Hay que incentivar el desarrollo de productos comerciales con alta potencialidad de ser exitosos en el mercado, para que las empresas participantes puedan reinvertir en nuevos proyectos y de esa forma se ponga en marcha un círculo virtuoso con ingenieros que dominen la tecnología, vendedores y empresarios que conozcan el mercado y universidades que sirvan como transmisores de ese conocimiento a otros profesionales.
¿Cuál debería ser el rol del Estado?
Mucho se especula sobre cuál sería la mejor forma en la que el Estado debería intervenir para promover el desarrollo tecnológico: se habla de proteger el mercado interno, de cerrar acuerdos con fabricantes extranjeros para que ubiquen fábricas en nuestro país, etc. En mi opinión, ninguna de esas opciones son sustentables ni aseguran el correcto desarrollo tecnológico, ya que por un lado, el mercado argentino es pequeño, y por otro, el desarrollo tecnológico hoy no pasa por instalar fábricas, sino por tener gente capacitada que comprenda la tecnología y el mercado y que pueda participar en proyectos concretos destinados a ofrecer productos y servicios a nivel internacional. Sin embargo, existen y se están aplicando con éxito en Argentina, modelos de desarrollo tecnológico como por ejemplo el destinado a la industria del software, que en pocos años ha conseguido que se multipliquen las Pymes argentinas dedicadas a este rubro, que se instalen empresas internacionales para generar desarrollos locales, que el personal técnico formado en las universidades sea ampliamente requerido con salarios que se han duplicado en los últimos dos años, y que se incrementen fuertemente las exportaciones. Este modelo está plasmado en la ley de promoción de la industria del software, que por un lado otorga a empresas argentinas, fuertes descuentos en impuestos con las siguientes condiciones: certificación de una norma de calidad internacional, desarrollo local y exportación de los productos desarrollados; y por otro lado crea un fondo fiduciario para la promoción de la industria, con la que se financian con aportes no reembolsables proyectos innovadores para el desarrollo de productos con un fuerte potencial exportador. Y como el desarrollo de tecnología de TV digital tiene mucho más que ver con el desarrollo de software que con el armado de una línea de montaje, este modelo es totalmente aplicable.
¿Cuál debería ser nuestro mercado?
Desde el punto de vista del cliente hay dos mercados bien diferenciados: el del público en general con setopboxes y TVs, y el mercado profesional conformado por los radiodifusores y las plataformas de distribución. El mercado del público en general es un mercado altamente competitivo a nivel global, donde lo que manda es el volumen de fabricación. El mercado profesional es un mercado vertical que normalmente está dispuesto a pagar un poco más por productos y servicios con un cierto nivel de calidad. Desde el punto de vista geográfico, nuestro mercado natural está formado por los países latinoamericanos, donde no sólo nuestra tecnología es generalmente bien recibida, ya que compartimos la misma base cultural, sino que también podemos ofrecerla a valores inferiores a los que llegan productos similares procedentes de Estados Unidos o Europa. Por ejemplo, el mercado profesional latinoamericano, que abarca desde México a Argentina incluyendo a Brasil, está siendo atendido actualmente por Pymes argentinas y brasileras, por algunas Pymes europeas y por grandes empresas norteamericanas y europeas. Las Pymes norteamericanas en general no ofrecen productos en este mercado, porque con su mercado interno están totalmente satisfechas. Las empresas norteamericanas y europeas llegan con productos de primer nivel, pero con precios muy altos, sobre todo las europeas, debido al valor del dólar y el euro en esta parte del continente. Las Pymes brasileras sí son competitivas, si bien no siempre ofrecen productos tecnológicamente avanzados y de calidad. En este contexto, las empresas argentinas tienen espacio para desarrollarse y crecer.
¿Qué norma de TV digital terrestre nos conviene desde el punto de vista del desarrollo tecnológico?
¿Qué pasaría si en lugar de tratar de elegir una norma de TV digital terrestre basados en la comparación técnica, la hiciéramos en base al modelo de desarrollo tecnológico planteado, y a la descripción de lo que sería nuestro mercado natural? Veamos, claramente la peor opción sería elegir ISDB-T, la norma japonesa adoptada por Brasil: el mercado quedaría acotado a Brasil, Argentina y algún otro país latinoamericano, y competiríamos directamente con las Pymes brasileras, quienes nos llevan una clara ventaja tecnológica por el solo hecho de haber elegido la norma hace ya algún tiempo y de haber empezado a preparar a las universidades y a la industria para ofrecer productos y servicios al mercado. La mejor opción, sin dudas, sería elegir ATSC, y actuar activamente para que el resto de los países de la región se sumen a México y otros países centroamericanos que ya han optado por esta norma. Si eligiéramos ATSC, las Pymes argentinas competirían en el mercado profesional sólo contra grandes empresas norteamericanas y europeas, quienes colocan productos en el mercado a valores altos, acordes con su tamaño y su mercado interno, dejando espacio para que las Pymes argentinas puedan introducir productos más económicos, de acuerdo con la realidad de la región. Por otro lado, si eligiéramos ATSC, quienes deberían adquirir el equipamiento necesario para generar la señal de TDT y emitirla serían las empresas radiodifusoras, muchas de las cuales son Pymes y clientes en la actualidad de las empresas proveedoras argentinas. En cambio, si optáramos por DVB, las Pymes argentinas deberían competir además de con las grandes empresas norteamericanas y europeas, con las Pymes europeas que son las que ya son proveedoras de quienes en definitiva comprarán el equipamiento, que son las compañías telefónicas o las plataformas de distribución que se hagan cargo de la distribución de la señal.
¿Qué productos podríamos hacer?
Si quisiéramos hacer algún producto para el mercado del público en general, globalizado y altamente competitivo a nivel precio, tendríamos que elegir desarrollar algún producto de nicho. Por ejemplo, pensando en la clase media urbana de los países sudamericanos, y su preocupación por la seguridad personal, podríamos desarrollar un setopbox que además de las funciones normales de TV, posea una tecla en el control remoto que permita visualizar la cámara de seguridad instalada en la casa y grabarla. Por otro lado, una parte importande del mercado profesional está conformado por pequeñas emisoras que necesitarán compresores H.264 y multiplexores Mpeg 2 estadísticos a bajo precio.
Conclusiones
Si bien es indudable que una norma común de TDT en toda Latinoamérica nos hubiera favorecido, la realidad es que deberemos convivir con todas ellas. Aún más, la convergencia de la TDT, la TV digital paga y la TV digital para celulares va a hacer que en una misma ciudad tengamos diversas normas de transmisión aplicadas a cada segmento del mercado. Sin embargo, conociendo la capacidad de nuestros ingenieros y emprendedores, no tengo dudas que con un marco de promoción tecnológica como el que se propone aquí, sabremos elegir aquellos segmentos del mercado donde podamos ser más exitosos, y en unos pocos años liderar el mercado de tecnología de TV digital en Latinoamérica para salir a competir con éxito al mundo.
Ing. Gustavo Pesci
g.pesci@hardata.com